Permítanme que en esta entrada trate un tema quizás algo más frívolo —y más frivolamente— de lo que suelo acostumbrar.
Noviembre de 2008, Sábado en Boston. Después de pasar cuatro días yendo y viniendo, entre el hotel y el centro de convenciones y tras volver de un day-trip por el interior de Cape Cod, mi padre y yo salimos por la zona de Back Bay próxima al hotel a comprar algunas cosillas. Tras fliparlo con el horario de la Apple Store de Boylston St. (en aquella época próxima a Navidades cerraban una hora u hora y media más tarde), nos dirigimos al Barnes & Noble del Prudential Center a comprar un par de libros que tenía en mente y a ver si entre los anaqueles encontraba algo que mereciera la pena. Después de escudriñar la sección bélica; inexistente en cualquier FNAC, Casa del Libro, Crisol o Mega-bookshop patria; y, mientras esperaba a que el encargado de consultas me ayudase a encontrar Walden junto a una de esas mesas en las que se exhiben múltiples pilas de libros de tapas duras, mi padre me dijo señalando una de ellas:
—¡Mira!— y soltó una breve risa apenas sonora.
Entre varios libros sobre Lincoln y otros volúmenes —carnaza para regalar en navidad probablemente— cuyos títulos y temas no recuerdo, sobresalía una portada y un título bastante memorable: 10 Books That Screwed Up The World And 5 Others That Didn't Help. El juego de palabras del título (to screw significa literalmente atornillar, pero figuradamente también joder) se veía completado con una fotografía bajo el título en la que se puede ver un libro encuadernado a la antigua atravesado por un tornillo.

No pude evitar sonreir y continuar leyendo la portada. Sobre el lomo del libro atornillado se pueden leer los autores que supuestamente jodieron el mundo con sus libros:
- Karl Marx & Friedrich Engels: Vale, soy de los que piensan que este par de torrijos no se enteraron de nada, estaban orgullosos de ello y además han tenido toda una ristra de seguidores que se caracterizan por lo mismo.
- John Stuar Mill: Huy… no es de mis favoritos ni mucho menos pero ponerle justo detrás de la díada que le precede me parece harto exagerado.
- Charles Darwin: Ya vamos mal, por muy en sintonía que esté con el resto de atornilladores lo de este libro no parece que sea corregible, me empezaba a hacer ya una idea del tipo de hombre que escribió esto.
- Lenin: Nada que objetar, sólo faltaría…
- Margaret Sanger: Lo cierto es que ni siquiera conocía a nadie con ese apellido hasta que he buscado en internet. Activista por el uso métodos anticonceptivos y fundadora de lo que acabó siendo Planned Parenthood; quizás a los ilustrados como yo esto no nos parezca demasiado problemático pero es cierto que sus posiciones tenían mucho de eugenésico. De todas formas quizás su mención dice más de quien la menta que de ella.
- Adolf Hitler: Sobran los comentarios.
- Sigmund Freud: En mi opinión también sobran los comentarios.
- Margaret Mead: Quizás no muy conocida en Europa fuera del ámbito académico, pero básicamente se inventó una tribu samoana de nobles salvajes en la que los isleños no tenían que soportar la opresión patriarcal.
- Y finalmente Alfred Kinsey, de quien no tengo una concepción nada halagüeña.
Mucha mierda, desde luego, pero la inclusión de Darwin era, como poco, muy sospechosa de creacionismo barato. Ya en el interior, y quizás por una cierta vergüenza, también se anticipa un
debunking de libros como
El Príncipe de Machiavelli,
Leviatán de Hobbes y
El Discurso del Método de Descartes. Y por si hicieran falta más motivos, la contraportada del libro está mancillada con un comentario del inefable
Thomas E. Woods Jr., ese misesita,
fricazo del catolicismo tan jaleado en Libertad Digital,
y que tanto queremos en
Siracusa 2.0 por su capacidad para combinar en un sólo individuo austromanía, anarquía, nostalgia sureña y papismo. Este tipo de profeta no puede anticipar nada bueno.
De hecho basta con introducir el nombre del autor en Google y la primera entrada es su página en el (redoble de tambores) ¡
Discovery Institute! Donde se nos informa de que, entre cuña y cuña creacionista, este buen hombre ha co-escrito un libro-látigo contra Dawkins
y parece que tiene una condición patológica que le impide dar clase en Universidades que no sean católicas, aunque parece no tener escrúpulos con el tipo de secta papista que las administre.
Decepcinado, dejé el libro en la mesa y seguí a lo mío. Una buena idea para una portada que acaba en decepción total. Tengan cuidado con lo que les intentan vender, damas (hopefully) y caballeros.