lunes 15 de junio de 2009

A propósito de las elecciones persas

Si algo caracteriza el panorama político mundial es la dominante voluntad de todo tipo de países por presentarse ante el resto del mundo como democráticos.


En el mundo occidental —e imagino que igualmente en el resto del globo— se asume que la democracia es algo positivo y deseable, pero atendiendo al mapa de arriba, en el que sólo cuatro honestos países no se definen a si mismos como democráticos, deberíamos ser muy cautos con quienes quieran que se definan a si mismos como demócratas.

Se podría decir pues, que la democracia está de moda. Pero a cualquier persona acostumbrada a pensar racionalmente, comparar a los Estados Unidos con Irán (Irán puede que celebre elecciones, pero también lo hacía Franco), o a los antiguos Dominions del Imperio Británico con Corea del norte sin duda alguna le producirá cierta inquietud y en seguida concluirá que en ambos casos lo que se entiende en una y otra entidad política por democracia son cosas muy distintas.

Y es que a pesar de que la democracia pueda estar de moda, una forma de gobierno no es como un jersey rosa que uno puede ponerse y creerse así que va a la última. Para que la democracia funcione hace falta una economía descentralizada, una sociedad de propietarios y múltiples instituciones —tanto formales como informales— que den cohesión a la sociedad civil. Sin esto, la democracia se queda en una estructura política que promueve la mediocridad y el qué-hay-de-lo-mío-ismo.

No hay más que ver lo que sucede cuando se permite que se celebren elecciones en muchos países africanos o sudamericanos.

3 comentarios:

seleucus dijo...

¿Elecciones persas? ¿Darío ha ganado a Artajerjes?

Por cierto, no puedo mover el cursor con las cuatro teclas de dirección cuando comento aquí. No sé si le pasa a alguien más.

Fernando A. Ramírez Martínez dijo...

Una mera licencia bloguera.
A mi si que me viene pasando últimamente así que he cambiado la forma de introducir comentarios.

Butzer dijo...

No es más que prostituir la palabra democracia, cada vez que se les llena a muchos la boca con palabras como paz, libertad, ciudadanos... Qué perversión del lenguaje.
El lobo con piel de cordero del siglo XXI.