sábado 17 de mayo de 2008

Patada sistemática

Ahora que el Partido Funcionarial —otros lo llaman popular— está hecho un cisco parece que puede haber una posibilidad de que la democracia interna penetre en los partidos.

Ya puestos a pedir, los españoles haríamos muy bien en demandar a través de nuestros políticos la implantación de limitaciones temporales a los mandatos. Un sistema democrático no es bueno porque permita a sus integrantes elegir a sus líderes; eso es una nimiedad. Lo verdaderamente importante es que nos da la oportunidad de deponerlos sistemáticamente, y si se encarga el mismo de ello cuando los individuos han demostrado su incapacidad para ello, mejor.

Lo verdaderamente grave de tener a Rodríguez Zapatero en el poder durante otros cuatro años es que pueden convertirse fácilmente en doce o incluso dieciséis. No resulta demasiado difícil ver que independientemente de quién ocupe el cargo durante tan largo tiempo, el perjudicado es el sistema público y político español. Aznar afortunadamente prometió abandonar el cargo a los ocho años de gobierno y lo cumplió; a Rodríguez Zapatero, esto no parece que le quite el sueño.

Si en los presidentes del gobierno este tema puede resultar preocupante, en el nivel autonómico resulta verdaderamente endémico. Manuel Chaves es el mejor ejemplo de toda esta problemática, aunque Ramón Luis Valcárcel también anda en dirección de convertirse en un ejemplar similar.
Independientemente de las intenciones de cada cual, el sistema debería limitar el tiempo de permanencia en el poder, no podemos confiar en la honestidad de las personas para ello. Y en la de los políticos menos.

8 comentarios:

Retroferran dijo...

Suscribo al 100% de tu comentario. Los americanos, que conocen muy bien el funcionamiento del sistema político y desconfían de el, lo primero que han hecho fué limitar los mandatos. En España dudo que las estructuras de poder, enquistadas en las instituciones y en los partidos, esten por la labor.

Citoyen dijo...

El post tiene dos errores desde mi punto de vista:

1. La limitación de mandatos es una forma de darle un cheque en blanco al tipo que ya no tiene nada que perder. Esto no es mentira ni ilusorio, ocurre en EUA o en España. El economist hablaba el año pasado de que ahora Bush se preocupaba más de responder ante la historia que ante su electorado ya que de todas formas no iba a representarse. El Aznar de la segunda legislatura es el ejemplo más claro de no tener en cuenta ni lo más mínimo la opinión de los votantes.

Las democracias se basan en incentivos-los de los votantes hacia los políticos- y la reelección es una forma de dar incentivos. http://www.elpais.com/articulo/opinion/reeleccion/factor/democratico/elpepiopi/20080223elpepiopi_4/Tes

2. La democracia interna es otro de esos bonitos mitos de los defensores de la "democracia real" (deliberativa, habermasiana...). La misión de un partido político es satisfacer a sus votantes; para eso tenemos una democracia, no a sus militantes. Si los militantes de un partido son más radicales (o más moderados) que sus votantes potenciales, nada nos garantiza que elijan a un buen tipo. En realidad, cada uno de los sistemas de elección de líderes tiene ventajas e inconvenientes http://ego-marx.blogspot.com/2005/09/escogiendo-al-jefe-partidos-normas-de.html

Los casos de autonomías con gente perpetua en el poder se debe a que determinada partes del país son dejadas de lado por determinados partidos o tienen intereses localizados (PNV en Euskadi, PP en murcia,...) pero también se debe a la redistribución entre comunidades que evita que los líderes inútiles salten http://ego-marx.blogspot.com/2005/11/de-funcionarios-transferencias-y.html resultará al final que el estatuto era un buen invento :P.

Antonio dijo...

"Lo verdaderamente importante es que nos da la oportunidad de deponerlos sistemáticamente"

Gobierno limitado.

De Popper se suele citar sólo la última parte obviando lo anterior.
No necesitamos que el Gobierno se encargue de todo, ni mucho menos.

snipfer dijo...

Citoyen, no he dejado de lado la primera posibilidad, al menos no en mi reflexión. Lo que se conoce como Lame Duck en los Estados Unidos.
Evidentemente sucede y es un problema, pero creo que los problemas a los que da lugar se ven compensados por el hecho de que no pueda crear una red de clientelismo funcionarial durante su mandato; entre otros.

Y en cuanto a la democracia interna está claro que no es ninguna panacea —¿qué sí lo es?— pero creo que sería un importante paso si se quiere acabar implementando un sistema de primaria, en el que los partidos sí satisfacen a los votantes.

Jorge R. dijo...

Hasta donde yo recuerdo, al menos, Valcárcel no se presentará a un cuarto mandato. Prometió irse a los 8 años y se presentó a este tercero, siempre según él, para someter al voto las falsas acusaciones de corrupción sobre él y su familia, que Pedro Saura no tuvo el valor -ni la capacidad- de demostrar en el debate televisado, después, eso sí, de haber difamado sin honor. Veremos si mantiene su palabra.

Miguel Ángel Alarcos Torrecillas dijo...

También podríamos decir que el Aznar de la segunda legislatura tuvo más en cuenta una serie de principios que los votos que pueda atraer toda clase de buenismo.

snipfer dijo...

Pues Jorge, espero que así sea y que después venga otro que haga lo mismo (o se quede un max. de ocho) así hasta que se limiten los mandatos.

Y lo que dice Miguel Ángel… pues sí, pero sólo se aplica a gobernantes medianamente decentes como Aznar.

Miguel Ángel Alarcos Torrecillas dijo...

La clase de decencia que empieza por autolimitarse en el poder.

Un saludo y te felicito por el blog