domingo 16 de marzo de 2008

Soliviantados por la religión

Existen por ahí clubes privados —no me refiero a clubes de sexo— en los que no se permite que sus miembros hablen de política ni religión. Suelen ser temas espinosos debido a la manera irracional y pasional con la que se tratan, por lo que con la prohibición se evitan encontronazos y cabreos entre los miembros.

Entre las bitácoras liberales el principal tema de discusión es la política, por lo que la gente no suele soliviantarse de manera tan exagerada cuando alguien de los suyos plantea una idea contraria a lo que él creía que pensaba.
Pero con la religión las cosas son bien distintas. Al contrario que en otras corrientes políticas, el liberalismo es bastante más científico a la hora de establecer la validez de sus postulados, aunque esto no impide que la vertiente religiosa de individuos que a si mismos se definen como liberales peque de los mismos defectos que les echarían en cara a los antiliberales en sus creencias políticas.

Inicialmente la religión intentaba abarcar la ética, la moral —moral en la definición de subset no universal de la ética— y también la explicación de la realidad (lo que ahora llamamos ciencia). La característica diferencial de la religión es que todo esto lo lograba recurriendo a lo sobrenatural y a la revelación: cualquier individuo puede apreciar como una pluma y una bola de plomo caen a la vez en el interior de un tubo al vacío, pero solo unos elegidos pueden contribuir al conocimiento que difunde la religión.
Eventualmente, con la llegada del estado moderno y el desarrollo de la ciencia, la ética y el comportamiento de la realidad dejaron de estar sometidos al arbitrio de la religión. De esta manera las religiones sólo tienen legitimidad para inmiscuirse en la moral, algo que nunca debe trascender a la esfera pública.

Algunos liberales hacen gala de una ideología precocinada tremendamente reduccionista. La moral no se impone, cierto, pero debe estar dentro de los límites de la ética.

14 comentarios:

eduardo dijo...

Ya se avanzaría mucho si se distinguiera, en primer lugar, entre ateísmo y laicismo. El laicismo es una postura política que intenta separar la fé de la política, puesto que hay varias fes, pero no debe haber más que un conjunto de leyes comunes, una política, una república. Bueno, al menos para los que no somos anarquistas.

El segundo asunto importante es la sensibilidad en los asuntos religiosos. Aquí la postura más próxima a una sociedad abierta, me parece, es que se levante la prohibición no escrita que impide criticar las opiniones religiosas. Esto es, las creencias religiosas deben ser criticables, del mismo modo que lo son las opiniones económicas, politicas, o deportivas de la gente.

Elentir dijo...

Snipfer, lo que yo no consigo entender es que haya liberales que quieren ser más intransigentes en lo relativo a la religión que los propios socialistas, que tienen en su partido a un grupo cristiano.

Por otra parte, que la religión no trascienda a la esfera pública es una máxima laicista que no comparto ni remotamente. Durante el nazismo hubo Obispos que condenaron abiertamente la ideología y los crímenes nazis y me siento orgulloso de ellos, al tiempo que me avergüenzo de los que callaron como corderitos.

Lo que no se puede pretender en una sociedad libre y democrática es recortar la libertad de expresión de nadie en función de sus ideas o creencias, sea un laico o sea un Obispo. La Iglesia tiene derecho -igual que cualquier otra persona o entidad- a opinar sobre lo que se le antoje. Otra cosa es que pretenda imponer esas opiniones a nadie, cosa que yo no comparto y que la propia Iglesia rechaza desde hace años. Lo que no se puede hacer es seguir juzgando a los cristianos del siglo XXI en función de lo que era el cristianismo en el siglo XIX.

octopusmagnificens dijo...

Eduardo, es que de hecho ya existe una ley escrita que impide criticar las opiniones religiosas. Toda crítica que los frikis de la religión puedan considerar "ofensiva", podría llevarte ante un tribunal en base al Artículo 525 del Código Penal. Yo puedo reírme de cualquier ideología, ¡pero ojo con tocar a islamistas y cristianitas!

octopusmagnificens dijo...

El modelo de libertad de expresión de Big Brother Elentir ya lo conocemos... Baneo a todo el que le lleve la contraria. Si fuera el presidente del Gobierno nos fusilaría.

octopusmagnificens dijo...

Dejo un enlace en el que se retrata la política de libertad de expresión de este señor: http://contandotrolas.blogspot.es/

eduardo dijo...

Efectivamente en España aún existen leyes contra la blasfemia y la crítica religiosa. No debemos hacer crítica positivista y dar por bueno todo lo existente, más si son supervivencias del antiguo régimen.

En Gran Bretaña y en otros países también existe un debate ahora sobre si las opiniones religiosas deben recibir un trato especial que no reciben las creencias y opiniones filosóficas, científicas, deportivas, económicas o políticas.

Astur-Leones dijo...

Menos mal! por fin leo algo sensato:
"Eventualmente, con la llegada del estado moderno y el desarrollo de la ciencia, la ética y el comportamiento de la realidad dejaron de estar sometidos al arbitrio de la religión. De esta manera las religiones sólo tienen legitimidad para inmiscuirse en la moral, algo que nunca debe trascender a la esfera pública."
Y encima, Snipfer, devuelves la discusión al marco del que nunca debio salir:
"La moral no se impone, cierto, pero debe estar dentro de los límites de la ética."

Coup de Bâton dijo...

Me parece a mí que la definición rothbardiana-capellística de lo que es ética y de lo que es moral ha hecho estragos. Eduardo, dí algo sobre esa confusión terminológica, que alguna vez has mencionado el asunto...

snipfer dijo...

Veamos, Elentir. Yo en su momento no escribí nada sobre la libertad de expresión de los obispos, pero el caso es que como asociación e individuos tienen el mismo derecho para expresarse en público que cualquiera.

Yo no he dicho que las religiones no vayan a trascender a la vida pública —cosa que irremediablemente harán por su naturaleza de asociación— sino que sus argumentaciones no son válidas para determinar los preceptos que rigen la vida pública.

Y Coup, yo no estoy muy al tanto de la definición Capellística de la ética vs. moral, pero creo que inclusión de la moral dentro de los límites de la ética es muy útil para diferenciar las normas comunes a una sociedad y las que se pueden establecer dentro de otros grupos o individuos sin entrar en conflicto con las primeras.

Marzo dijo...

Octopus, según el artículo 525.2 tampoco te puedes reír de los ateos.

Artículo 525.
1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.



Respecto a lo tuyo de los baneos de alguien en su blog como indicador de hipotéticos fusilamientos si gobernase, faltan varios pasos lógicos para tomarlo en serio. Excepto como vómito de intención calumniosa, claro.

octopusmagnificens dijo...

De acuerdo, has captado la pequeña exageración, pero seguro que aceptarás que los baneos a diestro y siniestro de Big Brother Elentir son un indicador del "conceto" de libertad de expresión que tiene este caballero. Aquí sí que tienes todos los pasos lógicos para tomarlo en serio.

El punto segundo del 525 se nota que se añadió por mala conciencia, pero no es de aplicación práctica. El primero sí lo es y ya lo ha sido. Recuerdo que los cristianistas andaluces llevaron a juicio (no sé si al final se le condenó o qué) a un tío que puso en su web unos fotomontajes satíricos de la virgen de no sé qué y no sé dónde.

Marzo dijo...

Un blog es asimilable a una propiedad privada del bloguero. Un bloguero no limita la libertad de expresión de alguien si lo expulsa de su blog; lo haría si cerrase el blog del expulsado. Estos pasos lógicos puedo seguir en serio.

El 525.2 está en el Código Penal igual que el 525.1. Otra cosa es que en mi opinión sobran ambos.

octopusmagnificens dijo...

Que con su blog cada uno puede hacer lo que le venga en gana no lo discute nadie. ¡Sólo faltaba! Pero esto no impide que muchos intentemos poner de relieve la hipocresía de cotas himaláyicas de un señor, un autoproclamado defensor de la libertad de expresión, al que si le llevas la contraria o le haces preguntas incómodas te borra los mensajes, te pone un baneo y te descalifica personalmente. Queda en evidencia su carácter intolerante, sectario y profundamente antiliberal, algo que hasta los que sois amigos suyos no podréis negar.

Marzo dijo...

Bueno, Octopus, si admitimos que en su blog él es más fuerte que tú, y teniendo en cuenta que te he leído un comentario últimamente defendiendo los derechos del más fuerte por ser más fuerte, ¿a qué cotas asciende _tu_ hipocresía?