domingo 30 de marzo de 2008

Iuniversitis evrigüer

El que viva en la provincia de Madrid, probablemente no habrá podido evitar ver, leer o escuchar en los medios de comunicación la inauguración, por parte de la president(ill)a Esperanza Aguirre, del nuevo campus de la Universidad Europea de Madrid en Alcobendas el pasado martes.
Visita guiada por las instalaciones, descubrimiento de placa conmemorativa para que el evento no se pierda en la bruma del futuro y un discurso sobre la importancia del capital humano.

Todo parece muy serio y solemne, pero lo cierto es que no es más que otra ridícula manifestación del impresentable panorama universitario español. Porque resulta que el campus en cuestión no es más que esto (blanco y negro no intencionado):

Universidad Europea de Madrid. Campus de Alcobendas
El campus no es más que un antiguo edificio de oficinas —hasta hace unos años estaba ocupado por Amena— situado en la Avenida de Bruselas, en la zona de oficinas de Alcobendas, junto a la parada de metro de La Moraleja. Si alguien pensó en esto cuando leyó "campus" que me lo diga en los comentarios.

El asunto de las universidades en España es de verdadera risa. No son competitivas, dan una formación mediocre y poco exigente, y resultan completamente irrelevantes en el panorama internacional. Y por si todo esto fuese poco, las universidades; tanto públicas como privadas, pero todas ellas prescindibles, aparecen como setas a lo largo y ancho del territorio.
Casi todos estos problemas se deben al excesivo control que sobre la educación tiene el poder político: no son las necesidades del mercado las que definen qué tipos de carreras se financian y cuales no, qué programa con qué asignaturas se imparte en cada carrera ni dónde deben estar emplazados los centros de formación superior. Al (casi siempre) arbitrio del poder político aparecen universidades en los lugares más insospechados formadas por incompetentes profesores que afuncionariados por la dinámica del servicio público apenas saben enseñar. Mucho menos ya investigar, obtener resultados y publicarlos.
Y si además todo este despropósito lo multiplicamos por diecisiete, tenemos a señores feudales que, con una mentalidad de "no voy a ser yo menos" se dedican a construir universidades que se quedan medio vacías —será que soy pesimista— en lugares tan relevantes como Alcoy o Bélmez. Todo esto, eso sí, con el beneplácito de los licenciados locales que ven en la nueva universidad una forma fácil de hacer dinero —a costa de los contribuyentes— enseñando.

5 comentarios:

Florecilla Silvestre dijo...

La UEM es privada. A mi me arruinaron lo mejor de mi juventud en una universidad pública de la que podría escribir hasta que me sangrasen las yemas de los dedos. Ojalá hubiese podido asistir a una universidad normal con un préstamo de estudios. Pero bueno, a estas alturas lamentarse no vale de nada

seleucus dijo...

Pues ese edificio ya es más bonito que el nuevo de la Universidad de Barcelona, hecho ad hoc, o mejor, ad nauseam.
Vomituri te salutant!

Clausius dijo...

Pues mira tú qué criaturita acaba de ser elegida rector de mi antigua Universidad...

Anónimo dijo...

Florecilla,
Mejor te hubieras ido al extranjero, aunque no estoy seguro de que fuera tambien cuezan habas, aqui, en un universidad privada se nutren con profesores de la universidad publica , el programa lo elabora el Ministerio...

Anónimo dijo...

Pues mira tú qué criaturita acaba de ser elegida rector de mi antigua Universidad...
Jo jo jo, la Universidad de Sevilla, cada vez mejor. Si algún día se contaran los chanchullos de los departamentos y las peleas a cuchillo entre ellos para sacar pelas ... la frasecita esa de nunca deben supeditarse a las meras exigencias del mercado donde se la meterían.