jueves 18 de enero de 2007

Democracia Real

Me llega a mi buzón de correo electrónico, a través de mi padre, este texto.

En el se plasman una serie de reclamaciones muy sensatas que harían mucho bien a nuestra joven democracia.

Mejor llamemos a las cosas por su nombre, nuestro sistema no es una democracia, sería más adecuado llamarlo partitocracia, un sistema en el cual el ciudadano no tiene ningún poder real y la responsabilidad para con los votantes se diluye en una organización cuyo fin último es simplemente subsistir a través de los impuestos de los mismos votantes. Por si fuera poco el respeto que estos partidos tienen hacia sus votantes, la disciplina de partido se lleva hasta su límite más irracional, haciéndonos cuestionarnos para qué se jactan tanto los políticos de su democracia interna —especialmente los de izquierdas— si luego ni siquiera pueden ejercitar su libertad para votar según su propia convicción en el senado y en el congreso.
¿Para qué entonces el congreso —el senado es tan de chiste que ni siquiera tiene poder real— cuando podríamos mantener a un único político de cada partido haciendo que su voto valga según el número de votos ciudadanos que haya recibido? Al menos ahorraríamos impuestos.

Este tipo de iniciativas son algo que todos nosotros deberíamos apoyar para que sus objetivos se cumplan, unos objetivos perfectamente factibles a medio plazo, que aunque no sean condición suficiente, si son necesarios para detener la espiral de burocracia que, especialmente desde la autonomías y la Unión Europea, controla cada vez más nuestras vidas.

Un acertado paso hacia la línea.

1 comentarios:

Luis I. Gómez dijo...

Uf! menudo descubrimiento! Ahora sólo te falta que me digas de quien es el texto y, si puede ser, una dirección de e-mail donde hacerle llegar mi interés por su propuesta.

Saludos,
Luis I. Gómez