viernes 3 de julio de 2009

Honduras y el Neocón

Tras lo acontecido en Honduras vemos cómo a occidente le cuesta extender sus prácticas e instituciones más allá de sus fronteras.
Es cierto que el asunto tiene múltiples capas, pero lo que se viene desarrollando en toda Sudamérica no creo que deje lugar a dudas sobre la respuesta que se debería haber dado, que no es la débil exhortación al status quo de todo occidente, llamadas a consultas de embajadores incluidas.



Un primer análisis rápido sobre un golpe de Estado en una democracia concluiría que otros países democráticos deberían condenar enérgicamente semejante acto.

Pero no nos engañemos. Primero: Honduras no es una democracia comparable a una europea —mucho menos a una anglosajona— y es de prever que tras su fachada formal accedan al poder elementos indeseables tanto en el exterior como en el interior del país. Aquí el problema es establecer el límite de lo que es tolerable, cuya resolución se puede dejar al tiempo, y de lo que no, lo que requiere una intervención.
Y segundo: el depuesto Zelaya es un pájaro de cuidado que bien merecería ser lidiado por un experimentado grupo de black ops. Todo un elemento desestabilizador —a la foto de más arriba me remito.

Los occidentales, y sobre todo los europeos, deberían tener en cuenta que tras las formalidades y apariencias, la legitimidad depende en última instancia de la fuerza y quizás más importante: que el objeto de las democracias no es colocar urnas a mansalva sino hacer converger las decisiones del electorado y los intereses del país.

lunes 15 de junio de 2009

A propósito de las elecciones persas

Si algo caracteriza el panorama político mundial es la dominante voluntad de todo tipo de países por presentarse ante el resto del mundo como democráticos.


En el mundo occidental —e imagino que igualmente en el resto del globo— se asume que la democracia es algo positivo y deseable, pero atendiendo al mapa de arriba, en el que sólo cuatro honestos países no se definen a si mismos como democráticos, deberíamos ser muy cautos con quienes quieran que se definan a si mismos como demócratas.

Se podría decir pues, que la democracia está de moda. Pero a cualquier persona acostumbrada a pensar racionalmente, comparar a los Estados Unidos con Irán (Irán puede que celebre elecciones, pero también lo hacía Franco), o a los antiguos Dominions del Imperio Británico con Corea del norte sin duda alguna le producirá cierta inquietud y en seguida concluirá que en ambos casos lo que se entiende en una y otra entidad política por democracia son cosas muy distintas.

Y es que a pesar de que la democracia pueda estar de moda, una forma de gobierno no es como un jersey rosa que uno puede ponerse y creerse así que va a la última. Para que la democracia funcione hace falta una economía descentralizada, una sociedad de propietarios y múltiples instituciones —tanto formales como informales— que den cohesión a la sociedad civil. Sin esto, la democracia se queda en una estructura política que promueve la mediocridad y el qué-hay-de-lo-mío-ismo.

No hay más que ver lo que sucede cuando se permite que se celebren elecciones en muchos países africanos o sudamericanos.

sábado 13 de junio de 2009

Objetividad, descentralización & democracia


Algunos manuales de finanzas explican que un aspecto positivo, en un mercado bursatil en equilibrio, es que los precios de las acciones tienden a su precio objetivo.
¿Es esto así? O todavía aun, ¿es esto relevante?

En cualquier mercado, por amplio y uniforme que sea, el precio se forma a partir del promedio de los valores —subjetivos— que cada agente otorga. Si esto es así, si los mercados tienden a objetivizar los precios, se debe a que la toma de decisiones no está centralizada y por lo tanto los sesgos que unos y otros agentes puedan tener al respecto se compensan entre si.
Y aun si no fuese así —que es como suelen comportarse en la realidad los mercados con sus colas gruesas—, si los mercados no pueden filtrar completamente lo sesgos que forman los precios, su estructura descentralizada permite mitigar los efectos de dichos sesgos.

En este sentido, los aspectos positivos de la democracia son muy similares a los de los mercados.
Se piensa que la democracia resulta deseable porque las decisiones promediadas de la mayoría dan lugar a las soluciones políticas más acertadas, lo cual es una idea errónea que asciende hasta la clase política con sus llamamientos a la participación y sus autojustificaciones en base al apoyo de la mayoría. La característica más avanzada es en realidad que las decisiones políticas de una democracia no se toman de manera centralizada: hay diversos niveles de gobierno, diversos poderes, las decisiones políticas están condicionadas por la economía y por entes políticos externos…

En conclusión, el mercado y la democracia son sistemas similares en sus respectivos ámbitos: formas de organización que recurren a múltiples instituciones para dirigir de manera indirecta la toma de decisiones.

viernes 5 de junio de 2009

Etiquetantes


Extremista
La cadena estatal no se corta (ya se sabe, información pública de calidad) y califica al Partido por la Libertad de Geert Wilders como extrema derecha. Los herederos de Polanco —imagino que por tener lugar allende nuestra fronteras— se cortan un poco más y sólo los llaman derecha populista.
Una pena que los holandeses no hayan esperado sólo un día para dar a conocer los resultados, entonces nuestros medios de comunicación les podrían haber llamado derecha extremosa holandesa, y de paso le hacían propaganda al PSOE.

No me voy a meter a opinar en detalle sobre este partido porque me falta información, pero visto el tipo de cosas que sí defienden firmemente y que los que los califican son los de siempre, los que con "fascista" dicen más de si mismos que de los calificados, me parece muy corto de miras llamarlos extrema derecha —o cualquiera de sus derivados— sólo porque sean euroescépticos (algo que debe rayar el pecado mortal según los medios de comunicación españoles) y planteen cara a la real y clara amenaza que el Islam presenta a Occidente; nadie comenta nada más de sus programas. Lo más triste de la sistemática caricaturización del nazismo, fascismo y derivados es que cuando quiera que vuelvan, mutados y adaptados a las nuevas circunstancias, nadie se dará cuenta.

Aun si realmente fueren organizaciones no deseables políticamente, haríamos mucho mejor en tomarlas como lo que puede suceder en el resto de la Europa menos avanzada cuando la población musulmana aumente y los impuestos fluyan hacia otras naciones lejanas. Puede que las reacciones de otros acaben siendo mucho menos tolerables que las de estos extremosos.

Actualizado: Libertymad, quien está mucho más puesto en el tema que yo, comenta algo sobre esta gente.

jueves 4 de junio de 2009

Merengue Mahometano

Cualquiera que haya estado en algún país de mayoría musulmana conocerá del gusto por lo extremadamente dulce de los moros que se refleja en, por ejemplo deliciosos pasteles saturados de azucar.

Quizás sabiendo esto, Barack Obama les ha enviado desde El Cairo un lamentable mensaje cargado de medias verdades e ideas voluntaristas —pero dulzón y merengado— que deberían avergonzar a cualquiera que vaya más allá de ver las noticias de La 1 y quedarse contento con el talante del presidente.

Soy de los que opina que la política internacional suele estar movida por fuerzas mucho más poderosas que la mera voluntad de llevarse bien o mal de los líderes, y debido a ello desconfío bastante de lo que una charleta de este tipo puede conseguir. De todas formas en la lógica del político estos actos sí tienen sentido e irremediablemente tienen que consistir en dar cera y quitar cera a partes más o menos iguales.

Pero la cera que Obama les ha dado a los moros desde El Cairo es una ristra de tópicos multiculturales y superficiales; algo muy patético viniendo de alguien que todo el mundo nos ha vendido como un gran intelectual.
Y también hay que tener mucho cuidado a la hora de valorar la supuesta nueva forma de dirigirse al mundo musulmán de la administración Obama. Lo que muchos analistas ven como inéditas muestras de concordia hacia los mahometanos quizás no sean tal cosa, como ya comenté con motivo de la toma de posesión el pasado febrero comparando los discursos inaugurales de Obama y Bush. Y es que ya la pasada administración trataba de dejar claro la distinción entre los objetivos de la Guerra contra el Terrorismo y El Islam.

Uno de los fragmentos más repugnantes de su discurso ha sido la mención del Tratado de Trípoli en este párrafo:

I know, too, that Islam has always been a part of America's story. The first nation to recognize my country was Morocco. In signing the Treaty of Tripoli in 1796, our second President John Adams wrote, "The United States has in itself no character of enmity against the laws, religion or tranquility of Muslims." And since our founding, American Muslims have enriched the United States. They have fought in our wars, served in government, stood for civil rights, started businesses, taught at our Universities, excelled in our sports arenas, won Nobel Prizes, built our tallest building, and lit the Olympic Torch. And when the first Muslim-American was recently elected to Congress, he took the oath to defend our Constitution using the same Holy Koran that one of our Founding Fathers —Thomas Jefferson— kept in his personal library.

Plantear el Tratado de Trípoli —un documento histórico muy interesante por otra parte debido a que deja claro, poco tiempo después de su formación, que los Estados Unidos de América no es un ente político religioso— como una muestra de que los americanos siempre han tenido buen rollito con los musulmanes hasta los trágicos eventos del siglo XIX es patético y creo que deshonesto viniendo de alguien a quien se le supone una mínima cultura.
Tras la firma del tratado, los estados berberiscos (ligados a Estambul pero de facto independientes y dedicados principalmente a la piratería y al esclavismo en el sur del Mediterráneo) no parecieron concederle demasiada importancia y siguieron demandando un tributo a cambio de no atacar las naves estadounidenses. Los americanos inicialmente aceptaron y destinaron una parte del presupuesto federal al pago de dicho tributo pero finalmente la cosa se volvió insostenible y se desencadenó la Primera Guerra Berberisca (hubo una segunda a los pocos años).
Y encima hace referencia a un Corán de Thomas Jefferson, quien, antes de ser presidente, tuvo una enriquecedora charla en Londres con el embajador de Trípoli. Según sus propias palabras (esto ya lo comenté hace tiempo):
It was written in their Koran, that all nations which had not acknowledged the Prophet were sinners, whom it was the right and duty of the faithful to plunder and enslave; and that every muslim who was slain in this warfare was sure to go to paradise. He said, also, that the man who was the first to board a vessel had one slave over and above his share, and that when they sprang to the deck of an enemy's ship, every sailor held a dagger in each hand and a third in his mouth; which usually struck such terror into the foe that they cried out for quarter at once.

Di cuanto quieras de antorchitas, boxeadores o congresistas; todos ellos negros y conversos al Islam desde su cómoda vida occidental. (Personalmente los americanos que se convierten al islam me resultan muy patéticos, si hay negros musulmanes es porque fueron esclavizados por piratas árabes en las costas orientales africanas).
Y otro pasaje que me pareció especialmente ofensivo:
The fifth issue that we must address together is religious freedom. Islam has a proud tradition of tolerance. We see it in the history of Andalusia and Cordoba during the Inquisition. I saw it firsthand as a child in Indonesia, where devout Christians worshiped freely in an overwhelmingly Muslim country. That is the spirit we need today. People in every country should be free to choose and live their faith based upon the persuasion of the mind, heart, and soul. This tolerance is essential for religion to thrive, but it is being challenged in many different ways.

Sin saber muy bien si la mezcla Andalucía-Córdoba-Inquisición es que la transcripción es incorrecta, se le trabó la lengua o que su redactor de discursos es gilipollas; plantear que el islam tolera la diversidad religiosa es escandaloso cuando es bien sabido que a los no pertenecientes a la Umma se les aplica un gravamen fiscal especial por profesar su religión.

En conclusión: las palabras de Obama podrán tener algún efecto sobre los la población mora, pero si es así se deberá a el campo de deformación de la realidad que le rodea y no por un cambio real en la forma de tratar al Islam por parte del Gobierno de los Estados Unidos.

lunes 25 de mayo de 2009

Papeletas Imaginativas


Una pequeña tontería. Esperemos que en cuanto acaben los exámenes pueda recuperar la costumbre de postear con frecuencia.

lunes 13 de abril de 2009

La gallina y sus suculentos huevos

De niño nunca entendí la fábula de la gallina de los huevos de oro. Con esto quiero decir que no me cabía en la cabeza que nadie en su sano juicio, ni siquiera un personaje de una historia de niños, pensase que en el seno de una gallina se pudiesen alojar más de cuatro o cinco huevos de oro. Menos si estamos asumiendo que los huevos eran de oro macizo de gran pureza.

Pero hoy viendo un documental sobre la importancia de la labor empresarial en Intereconomía, un banquero de inversión que contaba su historia puso ese mismo cuento como ejemplo de la poca profundidad con la que piensan quienes creen que los empresarios, prestamistas e intermediarios —o incluso los altos ejecutivos de las grandes corporaciones— no hacen más que chupar como sabandijas a la población productiva sin aportar nada; y que por ello se puede prescindir de ellos y seguir obteniendo los mismos resultados.

Un análisis más detallado de cualquiera de estas ocupaciones revela que el empresario aúna los esfuerzos de múltiples individuos con talentos dispares; el prestamista ofrece a quien no cuenta con suficiente dinero la posibilidad de financiar inversiones que superen su capital propio y el intermediario se encarga de llevar el producto de donde se produce a donde se consume y tal y como quiere se consumido. Pensar lo contrario sólo consigue ralentizar el desarrollo humano y reducir el bienestar de los individuos.

Si hay algún otro bicho raro que lea esto quien, como yo, no hubiera entendido la fábula de niño; espero haberle ayudado.

miércoles 11 de febrero de 2009

Eretz Israel!

Habrá quien piense que la noticia más importante de hoy relacionada con Israel es el resultado de sus elecciones.
Pero se equivoca, realmente se trata de la aparición en la portada de Sports Illustrated de la modelo israelí Bar Refaeli. Y si a alguien no le bastaban las discotecas de Tel Aviv para hacerse sionista, esto finalmente le hará cambiar de idea.


Eretz Israel!

martes 10 de febrero de 2009

Tornillos

Permítanme que en esta entrada trate un tema quizás algo más frívolo —y más frivolamente— de lo que suelo acostumbrar.

Noviembre de 2008, Sábado en Boston. Después de pasar cuatro días yendo y viniendo, entre el hotel y el centro de convenciones y tras volver de un day-trip por el interior de Cape Cod, mi padre y yo salimos por la zona de Back Bay próxima al hotel a comprar algunas cosillas. Tras fliparlo con el horario de la Apple Store de Boylston St. (en aquella época próxima a Navidades cerraban una hora u hora y media más tarde), nos dirigimos al Barnes & Noble del Prudential Center a comprar un par de libros que tenía en mente y a ver si entre los anaqueles encontraba algo que mereciera la pena. Después de escudriñar la sección bélica; inexistente en cualquier FNAC, Casa del Libro, Crisol o Mega-bookshop patria; y, mientras esperaba a que el encargado de consultas me ayudase a encontrar Walden junto a una de esas mesas en las que se exhiben múltiples pilas de libros de tapas duras, mi padre me dijo señalando una de ellas:
—¡Mira!— y soltó una breve risa apenas sonora.
Entre varios libros sobre Lincoln y otros volúmenes —carnaza para regalar en navidad probablemente— cuyos títulos y temas no recuerdo, sobresalía una portada y un título bastante memorable: 10 Books That Screwed Up The World And 5 Others That Didn't Help. El juego de palabras del título (to screw significa literalmente atornillar, pero figuradamente también joder) se veía completado con una fotografía bajo el título en la que se puede ver un libro encuadernado a la antigua atravesado por un tornillo.


No pude evitar sonreir y continuar leyendo la portada. Sobre el lomo del libro atornillado se pueden leer los autores que supuestamente jodieron el mundo con sus libros:
  • Karl Marx & Friedrich Engels: Vale, soy de los que piensan que este par de torrijos no se enteraron de nada, estaban orgullosos de ello y además han tenido toda una ristra de seguidores que se caracterizan por lo mismo.
  • John Stuar Mill: Huy… no es de mis favoritos ni mucho menos pero ponerle justo detrás de la díada que le precede me parece harto exagerado.
  • Charles Darwin: Ya vamos mal, por muy en sintonía que esté con el resto de atornilladores lo de este libro no parece que sea corregible, me empezaba a hacer ya una idea del tipo de hombre que escribió esto.
  • Lenin: Nada que objetar, sólo faltaría…
  • Margaret Sanger: Lo cierto es que ni siquiera conocía a nadie con ese apellido hasta que he buscado en internet. Activista por el uso métodos anticonceptivos y fundadora de lo que acabó siendo Planned Parenthood; quizás a los ilustrados como yo esto no nos parezca demasiado problemático pero es cierto que sus posiciones tenían mucho de eugenésico. De todas formas quizás su mención dice más de quien la menta que de ella.
  • Adolf Hitler: Sobran los comentarios.
  • Sigmund Freud: En mi opinión también sobran los comentarios.
  • Margaret Mead: Quizás no muy conocida en Europa fuera del ámbito académico, pero básicamente se inventó una tribu samoana de nobles salvajes en la que los isleños no tenían que soportar la opresión patriarcal.
  • Y finalmente Alfred Kinsey, de quien no tengo una concepción nada halagüeña.
Mucha mierda, desde luego, pero la inclusión de Darwin era, como poco, muy sospechosa de creacionismo barato. Ya en el interior, y quizás por una cierta vergüenza, también se anticipa un debunking de libros como El Príncipe de Machiavelli, Leviatán de Hobbes y El Discurso del Método de Descartes. Y por si hicieran falta más motivos, la contraportada del libro está mancillada con un comentario del inefable Thomas E. Woods Jr., ese misesita, fricazo del catolicismo tan jaleado en Libertad Digital, y que tanto queremos en Siracusa 2.0 por su capacidad para combinar en un sólo individuo austromanía, anarquía, nostalgia sureña y papismo. Este tipo de profeta no puede anticipar nada bueno.
De hecho basta con introducir el nombre del autor en Google y la primera entrada es su página en el (redoble de tambores) ¡Discovery Institute! Donde se nos informa de que, entre cuña y cuña creacionista, este buen hombre ha co-escrito un libro-látigo contra Dawkins y parece que tiene una condición patológica que le impide dar clase en Universidades que no sean católicas, aunque parece no tener escrúpulos con el tipo de secta papista que las administre.

Decepcinado, dejé el libro en la mesa y seguí a lo mío. Una buena idea para una portada que acaba en decepción total. Tengan cuidado con lo que les intentan vender, damas (hopefully) y caballeros.

lunes 2 de febrero de 2009

The Ascent of Money

Resulta que Niall Ferguson —aprovechando la coyuntura— publicó hace unos meses The Ascent of Money, una historia de las finanzas que espero con impaciencia a que llegue en el correo.
Y como ya hiciera antes, también ha realizado un documental de dos horas sobre el mismo tema del libro. En este caso con la PBS.
El documental se puede ver gratis en streaming en su página web, pero se supone que sólo está disponible para residentes en los Estados Unidos. Así que el que quiera verlo puede solucionar ese pequeño inconveniente con Hotspot Shield, servicio de redireccionamiento gratuito que hará que parezca que pides la información desde América. No se aprecia un descenso importante en la velocidad de descarga.


Qué foto más mala, por cierto. Parece que llevase un pendiente.